17 octubre 2017

El infinito da vértigo

De bronce, con la vista perdida en el lago Lemán, Charles Chaplin se ha quedado definitivamente en la riviera de Vevey. En su estatua los ricos refugiados del mundo se detienen un instante antes de proseguir su paseo por los muelles. Atrás quedan las elegantes mansiones en las que vivieron Rousseau, Víctor Hugo, Dostoiewski, Henry James, Graham . Greene, Kokoschka, Le Corbusier y, sobre todo, Charles Chaplin. Tan ilustre vecindad se sintió atraída por los colosos alpinos reflejados en el lago, las caminatas entre flores, su ambiente reservado y sus comunicaciones con Europa. Desde Vevey hasta Montreux se puede ir caminando, y acercarse hasta el castillo de Chillon, del siglo XIII, antes residencia de los condes de Saboya y, posteriormente; la prisión que inspiró a Lord Byron el poema El prisionero de Chillon. Para el regreso quedan los barcos de vapor que comunican las poblaciones del lago: Geneve, Lausanne, Vevey, Montreux... 


Si el lago invita a lanzarse a navegar, los Alpes se alzan como el «sancta sanctorum» de alpinistas'y esquiadores. Más suave, el Jura se deja recorrer por cientos de kilómetros de senderos señalizados para las caminatas y la «mountain bike». Pero los deportes se equilibran con una oferta cultural variada: museos, exposiciones y numerosos festivales como el de música clásica, que en septiembre se celebra en Montreux y Vevey. Esta unión del deporte y la cultura define el ambiente del Cantón de Vaud y el espíritu olímpico que llevó al barón Pierre de Coubertin a organizar los primeros juegos de la era moderna en 1896. Pronto se instala en Lausanne el COI, pero el gran museo del olimpismo no se ha convertido en realidad hasta junio pasado. Asomado al lago Lemán, el edificio está rodeado de vegetación, que guarda una serie de esculturas definitorias de cada deporte. 

Las calles de Lausanne son tan endiabladamente empinadas que el metro tiene aspecto de funicular. La catedral y el barrio medieval que la rodea ofrecen una vista impresionante del lago y los Alpes. En el puerto de Lausanne, los veleros y los cisnes se mecen ajenos al grupo de personas que van a tener su primera experiencia a bordo de un submarino. El célebre profesor Piccard acepta en su sumergible científico «FA Forel» a quienes estén interesados en conocer el fondo del lago. La aventura resulta apasionante al ver a través del gran ojo de buey la desolación de un paisaje de aspecto lunar. Pero al salir a la superficie se comprueba que los colosos de nieves eternas siguen allí. La atracción que ejercen es difícil de vencer, máximo si para llegar a sus cumbres hay que subir en un helicóptero. Entonces la grandiosidad de los Alpes Vaudoises surge entre los valles intensamente verdes, los profundos barrancos y los picos altivos: Leysin, Les Mosses, Villars, Les Diablerets y su glaciar, Rougemont, están al alcance de la mano. Existen pocos goces estéticos superiores al que se obtiene sobrevolando los Alpes. 

En el pico de la Berneuse se ha construido un restaurante giratorio de 2.048 metros de altitud. De una sola mirada se contempla la majestuosidad panorámica de 29 picos de 4.000 metros de altura. La gran cordillera europea impone su grandeza, mientras los intrépidos se arrojan al vacío con un ala delta o en parapente. Desde el Col du Pillon comienza el ascenso de 3.000 metros al glaciar de los Diablerets, que los funiculares salvan dejando impresionantes vistas. Una vez en la cumbre se esquía en el glaciar aunque sea pleno verano o se monta en el ultramoderno bus de las nieves hasta llegar al pub más alto de Europa, el Yeti-Palace. 

No se entendería la vida de este retazo de Suiza sin disfrutar del ambiente hogareño de los pueblos. En el «Pays d'Enhaut», el valle guarda los jardines junto a las casas de madera, los grandes chalets-hoteles, los senderos y las aguas turbulentas para el rafting. Rossiniére, Rougemont, Chateaud'Oex... y, más arriba Gstaad, mantienen su ritmo de vida tradicional. La penúltima aventura aguarda en el Chateaux-d'Oex. Esta villa es la primera base permanente de globos aerostáticos de la gran cordillera. En ellos, acompañados tan sólo por el silencio, surge el vértigo del infinito.

14 octubre 2017

Amanecer de cine

Boca Chica. Exterior. Día. Cae la amanecida sobre la playa, es un amanecer tan bello, tan increíble, tan de cine, que se merece los honores de la Paramount y no los de la simple realidad. El despertarse tiene ese inconveniente, la realidad. Radhamés Mármol Más se estira, bosteza, sacude la arena de su apurado pelo y alisa las arrugas de su chacabana de manga corta. Para lo que pretende necesitaría un flux, y por una de esas casualidades del azar el primer clasificado de El Caribe que lee es: «Almacenes Chinita, ropa casual para la mujer y el hombre de hoy». Por un chin. El diario procede de una cubeta y es de antier, de un turista dócil, no bote basura, no pise la grama, no tumbe las frutas. Bastante más que un chin le haría falta. 

Sed como las aves del cielo que no siembran ni buscan en los clasificados, vuelan las cigüitas hacia el manglar a desayunarse, muy educadas, ¿le hace un guineo, doña?, no siembran y el que les place. Qué envidia. Todas estas mañanas, de ésta no pasa sin intentarlo, entre la amanecida y los buenos días se desayuna en la Terraza del Papalote por generosa gentileza de su titi Plinio. Las radios y las pululantes velloneras ya están en marcha, el bolero cuenta una historia de novios mezcla de a balazos y de azuquita, quien canta es La Fea, seguro, ¿qué tiene contra el merengue? «Terraza del Papalote: bailables desde las 8.00 p.m. 


La mejor Fiesta de Amargue. Comida criolla y también cocido, patitas y mondongo». - Plinio González, para servirle, don. ¿Le hace un café y cómo lo quiere? ¿Con leche o medio pollo? - Mejor un roncito, ¿no? - ¿Arriba o en las rocas? - Con jugo de china, compay, que cunda más para ahogar las penas. En el rostro de todos los que a esta hora se levantan de la cama grande, no hay cuidado de que con qué pie se descabalguen, luce una sombra ineludible, la del pollito ante la presencia del guaraguao. El ron ayuda a disipar la mala suerte. - Me cancelaron y figúrate. La noticia me cayó como un aguacero de corbata. 

Y total por una bobería, por faltar una jornada a la oficina. Eh, tú, con causa justa, que uno cumple como el que más. Por eso busca Radhamés en los clasificados de El Caribe. «Se traspasa pistola Marca Browning 380, trece tiros, con licencia a la fecha, en perfectas condiciones». No es en Varios sino en Empleo. «Solicitamos vendedor, persona dinámica con carro en buen uso y experiencia en equipos de oficina para nuestra división de Eventos Nacionales». Un tema jodón, sí, lo del motor lo complica y mucho, pero más jodón y sin remedio es el de la tigrecita Ylonka, pensó Plinio. Dame verbo, que yo también necesito desahogarme. - Me está celando, me estaba, ya no hay de qué pues prefirió al cocolo Morrison. Le puso el trompo carreta y lo tuvo al brinco de la pulga. Para mí que si me dio aire y se aplazó conel belitre de Elpepe fue por sus bululuses. Ella, tan presumida y con un cocolo al que le sale el negro por detrás de la oreja. 

Si serán refitoleros, los dos. - Oye, ¿y La Fea por qué no le da al merengue? - Porque va de bachata, es lo que le gusta. - ¿Como si fuera esta noche la última vez? - Como ha sido. La sombra de la palma se queda corta ante el avance del sol y Plinio González enchufa los abanicos. De la vellonera se escapa un monocorde ritmo de mongó y tambora, y del tronco de la palma el de un pájaro carpintero a clavo y martillo. En el traspatio del Papalote se amontonan los rutilantes cuadros naif de los haitianos, mejor negocio que el de las caracolas, piensa Mármol Más, ¿pero qué coño de corotos terminaré yo vendiendo? 

Le gusta presumir de culto, de un incierto paso por la universidad: los pintan al creole, una pintura como el óleo pero inasequible a la intemperie, impermeable y termorresistente, ¿sabes? Haití al óleo significa lo mismo que Goihierri en vascuence o Highland en escocés. Le obsesiona al mulato su forzada intemperie y vuelve a la carga. - Me cancelaron y a la calle, figúrate, la noticia me cayó como un aguacero de corbata. Y total por una bobería, por faltar una hora al trabajo que más no fue, te lo prometo. Continúa buceando en los anuncios de El Caribe, en los de por palabras, con ojitos tarifa doble. «Léase en la ciudad de San Pedro de Macorís: se solicita vendedor en el ramo de eléctricos para el hogar con vehículo en buen estado». Están dengues con lo del vehículo, de tenerlo y con gomas nuevas me establecería por mi cuenta, lo pondría a conchar calle a calle, peso a peso, hasta el semáforo electrónico solar, y vuelta a la caoba. - 

Un concho sí es negocio para sacarte de la playa. - Mejor de gran turismo a puerta de hotel. - Sí, pero lo mejor es lo imposible. Los de San Pedro de Macorís te son medio raros, pensó Plinio, de allí salen buenos peloteros y el Mármol no era manco, pero le dio por la ciudad y abandonó el béisbol sin intentar el paso a la liga grande, mira para qué y eso que tiene estudios. Como a la Ylonka Pereira a la que también le dio por transvertirse en blanquita capitalina, me rompió el corazón y mira con quién se puso a comer gallina, con un come gente con la bravura a flor de piel, bronco pendejo que a saber de dónde los cáncamos. El Morrison es un fantasmoso, puro changüí. - 

Mi pilón de azúcar, mi dolai, con esos pechitos acajuilados y mira con quién me traicionó. A Radhamés la niña Pereira le parecía contentona y chirivica, de las que les gusta la pelea a falda alzá, pero no iba a decírselo a su amigo, bastante tenía el pobre. Improvisó. - Eso te lo arregla la Elpidia, que te es medio bruja de las que preparan resguardos para que a las personas no les suceda nada, como un bebedizo para ensalmar el padrejón pero para el mal de amores, lo que tú necesitas. No pongas cara, titi. 

Hay santos propicios para estas hechicerías, si no crees en brujas cree en santos, no seas hereje. San Pascual Bailón, el Barón del Cementerio, San Jorge, Yemeyá y las Trece Animas del Purgatorio son los más favorables, si tomas el bebedizo en su día resuelves, de seguro. No insistas, compay, el maco no pare cacata. Lo que tú necesitas es un empleo, pero yo un milagro. Si tú supieras que vivo de milagro, que si lo sabes, como las ciguas del Señor, de puros víveres, meras raíces de yuca y ñamé, y también de batata, y del roncito barceló con que me resucitas de amanecida. Eso es un empeño y no el de una mujer que a lo peor mañana te envuelve. Lo que no tiene vuelta de hoja es lo mío y es que el que desciende de coco hasta piñonate no cesa, terminaré vendiendo cachuchas y espejuelos a los turistas, oiga, mister, raiban auténticas, falsificación de garantía, terminaré como sea pero al conuco no regreso. Otro rumbo hubiera sido si no se me llega a torcer el brazo, y si los estudios, y si a las ranas pelambrera, pero hasta el cirimbo me tienes con tu carajita, viejo, atiéndeme y no relajes. - Tengo el ánimo en el piso, compay, me cancelaron en la oficina y figúrate. ¿Adónde va el país?, total por retrasarme unos minutos, ni que fuéramos gringos. - 

Pero tú pronuncias, has ido a la universidad, para pendejos así siempre hay un clavo donde colgarse. - A lo mejor te vuelve la negra, ya sabes cómo te son de veletas. -Esta no, imposible. A Plinio González se le nublaron los ojos, su compadre siempre iba por las galleras como canelo con espuelas de plata y difícilmente le comprendería. Colocó la última cinta de La Fea, «si puedes tú con Dios hablar». Tanta belleza hiriéndole la vista, flores de cayena y trinitaria. Desdobló un recorte de prensa y se lo alcanzó a su amigo. «Ylonka Pereira Vázquez, alias La Fea, vocalista, de 19 años, fue muerta accidentalmente de una cuchillada por su amigo José Morrison Morrison, alias Elpepe, de 37, en la calle de Las Damas de esta ciudad. Ocurrió, según la policía, que Elpepe reñía de madrugada con unos tales Fitzgerald, Nilo y otros dos sujetos de malas costumbres, y al lanzarle una estocada a uno de éstos a quien hirió fue a la susodicha Ylonka cuando la mujer mediaba en la peleadera». - Hay cosas que no tienen remedio, ¿no? 

Ni con la poción de San Deshacedor, santo de gran poderío. Por toda respuesta Radhamés señaló a su compadre el anuncio de El Caribe que tanto le acuciaba. «Hamaca, beach hotel, próxima apertura, se necesita capitán de bell boys con experiencia». El gesto era sobrio pero no indiferente, quería decir dos cosas: la primera que la muerta Pereira con tierra tiene y no dejes que se te monte; la segunda que el vivo Mármol Más no era ninguna potencia como él suponía, trabajaba de mensajero, no de oficinista, y la única vez que pisé la Universidad Católica Madre y Maestra fue para llevar un mensaje: de capitán o de comín, con lo que me den desempeño. - Por eso voy con chacabana, hay que cuidar la presencia. En los hoteles les gusta que luzcas como cosita de encargo. - Pues sacúdete la arena, no te delaten las sábanas en donde duermes. 

La cama grande de la playa de Boca Chica, su sábana de arena, comienza a repoblarse, ahora con los blancos y rojos cuerpos de los europeos: qué manía la del tueste. Radhamés Mármol Más se aleja hacia el Hamaca, al fondo, bordeando el caserío, aprovechando la sombra de las colas de pez, alpasito, con pasos de muñecote cansado. Ojalá ande chivo, piensa Plinio González, si lo consigue, cuando vuelva allá por entre la anochecida y las buenas noches, quemamos la ceiba de Colón. Y si no lo consigue también, qué carajo. Las penas con ron apenas.

11 octubre 2017

Hoteles encantadores poco encopetados

EL puente que une la isla de La Toja con la península de O Grove se construyó a comienzos de siglo desde la isla y no al revés. En aquella época los transportes marítimos resultaban más baratos y menos arduos en Galicia que los terrestres. De modo que los materiales de aquella ingeniería se desembarcaron en La Toja y el puente avanzó como una hilera de esforzadas luciérnagas, atravesó la franja de mar y fue a dar en el firme de una pequeña aldea de pescadores. 

El puente aún se mantiene, aunque sus antiguas farolas se han visto sustituidas por esas ampollas de luz coloidal que tanto excitan a los intelectuales del mobiliario urbano contemporáneo. Luego se construyó el hotel -con alegre fachada en blanco reluciente y los toldos en luminoso amarillo- aprovechando el bienestar que proporcionaban y proporcionan sus aguas termales, particularmente a quienes se lamentan de molestias dermatológicas, respiratorias y reumáticas. De aquella antigüedad señorial que fue el Gran Hotel La Toja se ha sabido conservar un cierto crujido melancólico de la madera, ciertos rincones donde la luz se hace gota de ámbar y un cierto ambiente de elegancia refrescante y nada encopetada. El resultado es un reducto de encantadora comodidad modesta para una exacerbada conciencia histórico-burguesa, pero que es muy afín, en realidad, a quien de por supuesto que las sensibilidades venecianas de Visconti pueden encontrarse al alcance de cualquier economía sensatamente ahorrativa.


La clientela actúa como si en algunos aspectos no hubieran pasado los años, de modo que todo el mundo sabe perfectamente quiEn es quién, pero nadie delata con su comportamiento semejante sabiduría. Julio Feo palideció en cierta ocasión al ver a Francisco Franco inscrito en el tiro al plato. Naturalmente, no se trataba del anhelo de Fernando Vizcaíno Casas hecho realidad, sino de la afición de uno de sus nietos a la escopeta. Hay otros tiros más silenciosos, como el del arco, y otro, mucho mas relajante, que consiste en ir echando bolas al horizonte, mientras se pasea a solas o con un amigo, y al que llaman golf. Jornadas tan deportivas se equilibran por la noche coqueteando con la fortuna en el casino, donde la mirada frenética y las perlas de los sudores del neófito contrastan con los ojos hechos rejillas y el aspecto flemático del profesional del naipe o de la bola. Hay también máquinas tragaperras para gente cuya ambición vuela mucho más bajo o cuyos nervios no permiten las grandes emociones. 

La fatiga de esas noches se resuelve con los espléndidos desayunos de este hotel. Mi consejo es que el visitante resuelva sus inquietudes gastronómicas con la magnífica oferta de las inmediaciones, pero que en lo tocante al desayuno, desayune en el hotel, donde un suntuoso buffet sugiere desafiar cualquier crónica del colesterol rampante. Si la suerte de un día depende de la bondad del desayuno, éste es el lugar más adecuado para asegurar la dicha, al menos por ese lado. La isla de La Toja es idónea para pasear de un modo bastante entretenido, con pequeñas tiendas que ofrecen artesanía local, alguna que otra exposición de pintura y una buena legión de mujeres ataviadas al gusto autóctono, que ofrecen collares y adornos realizados con conchas de muy crujido diversas formas, colores y tamaños. El bar del hotel en realidad son dos. Uno, el más exterior, es un amplio salón en amarillo y blanco, con cómodos sillones de mimbre, flanqueado por un enorme ficus y un laurel muy digno, abierto a la ría enmarcada en un gran sauce llorón, alguna palmera y tupidos bancales de hortensias. 

Las mesas ofrecen una insólita oferta en cócteles de hierbas cuyas virtudes abarcan el tratamiento de cualquier dolencia física, espiritual o mental. Es un territorio adecuado para la lectura solitaria de la prensa, con la única compañía de un te con sabrosas pastas de manteca, hasta que llega la inevitable familia con niños ante la que jamás ha habido sosiego que no quedara hecho astillas. El otro bar, el interior, con sillones recoletos y predominio absoluto de la madera oscura y el cuero, proporciona una atmósfera más espesa, unas sombras más densas. Aquí la bebida ha de ser de otra índole, un oporto si todavía queda algo de mañana, o una cerveza si se aguarda el momento de comer, un brandy o un calvados si la comida merece una rúbrica tan cuidadosa, o un whisky si el sol ha comenzado a caer.

Y el sol es aquí lo más importante, junto con las nubes, sin las que no hay crepúsculo que merezca la pena. Los amaneceres son todos purísimos y algunos aún más enigmáticos si el huésped tiene la suerte de vérselas con una mañana de bruma propia de las rías baixas, cuando el agua hecha seda visible se deshilacha poco a poco y la naturaleza descubre suavemente el rostro, como si siempre fuera la primera vez en que hace tal cosa debajo de la capa del cielo. Es un prodigio que no se da todos los días, apenas dura unas tres horas y hace dudar muy seriamente de las posibilidades del más aprovechado pincel para vérselas con una imposible gama de verdes, azules y rosados. 

El crepúsculo vespertino es otra de las maravillas a la altura del hotel sobre la ría de Arosa, tan delgada en ocasiones, que el agua se hace una finísima lámina que a veces se disipa y deja que el limo del fondo aflore jaspeando el reflejo del sol. Hayveces que la marea aleja el mar de tal modo que es posible pasar de la isla a la península de 0 Grove caminando, y entonces el hotel se ve envuelto en la magia deencontrarse rodeado de una alfombra inconstante sobre la que se mueven figuras que caminan por donde en un principio parecería prácticamente imposible. Cosas así forman siempre parte de lo inolvidable.

08 octubre 2017

Esperando la televisión en color

La policía política, la Seguridad del Estado, que capturó, interrogó y fusiló a Eduardo Díaz Betancourt, se ha comprometido a ayudar a la familia a cambio de que guarde silencio y no haga comentarios ni declaraciones. No se trata sólo del televisor. Han colocado al único hijo del fusilado, Eduardo, 18 años, como aprendiz en un taller de cerámica, con un buen salario. Además, han buscado y pagado al más famoso médico de la isla para que trate a Sofía, 40 años, la esposa del fusilado, del cáncer que padece. La policía política ha puesto incluso un vehículo con chófer al servicio de Sofía para trasladarla desde su casa hasta el hospital donde recibe tratamiento, distante unos 150 kilómetros, y se ha comprometido a entregarle gratis todas las medicinas que necesite. Una generosa oferta en un país donde faltan recursos medicinales, hasta el punto de que las aspirinas sólo se encuentran en el mercado negro.

«Espero que cumplan todas sus promesas y también me coloquen a mí», asegura Celio, 32 años, hermano del fusilado. Tras un rato de charla, Celio confiesa haber pasado diez años en prisión, por delitos comunes, pero espera que la policía política le busque la ocupación prometida. La familia de Díaz Betancourt, el único ejecutado del comando formado por tres personas que el 29 de diciembre desembarcó armado en las playas de Cárdenas, vive en esa misma población, emplazada a 150 kilómetros de La Habana, muy cerca de los lujosos hoteles turísticos de Varadero. Sin embargo, Cárdenas parece encontrarse en la noche de los tiempos, con carros con caballos como único medio de transportar a la gente y grandísimas colas ante las escasas tiendas que aún tienen comida. Los Díaz Betancourt ocupan una pequeña casa de madera emplazada en la calle San Juan de Dios, en el barrio de la Fundición. 


La vivienda es tan pequeña que Elia, la madre, tiene que dormir en una cama instalada en la puerta de acceso, con el cabecero dentro de la casa pero con los pies en la calle. Sobre el fusilamiento de su hijo, Elia, divorciada y jubilada con una pensión de 55 pesos -el salario medio son 125 pesos- asegura que no entendió bien lo ocurrido. «Cuando cogieron preso a Eduardito, los policías vinieron para acá y nos dijeron que no nos preocupáramos, que le caería una condena menor. Después, el abogado nos prometió que no le caerían más de 10 años porque no había matado a nadie, ni opuesto resistencia en la detención, ni utilizado las armas». 

Para Elia lo más inexplicable es que «sólo fusilaran a mi hijo. Si los tres eran culpables, ¿por qué sólo matar a mi hijo? Creo que Fidel Castro no se atrevió a fusilar a los otros dos porque ellos tenían pasaporte norteamericano. Es una injusticia». Elia vio a su hijo en varias ocasiones mientras se desarrollaba la instrucción del sumario y el juicio. La última entrevista tuvo lugar en la mañana del día anterior al fusilamiento. «Le tenían en Villa Marista, la sede de la Seguridad del Estado en La Habana. Las entrevistas duraban dos horas y antes de entrar nos daban instrucciones. Nos decían que no podíamos hablar con mi hijo de su caso, de la marcha del proceso, ni comunicarle noticias ni opiniones políticas. Únicamente podíamos charlar sobre problemas familiares. Cómo estaba fulanito o menganito. En la entrevista estaban presentes dos agentes de la Seguridad del Estado, que tomaban notas de todo. 

Uno de ellos era el encargado de interrogar a mi hijo», relata Elia. «Creo que lo trataron bien -prosigue-, no tenía señales de haber sido golpeado. Le daban de comer. Incluso me dijo que le ofrecían café, que nosotros en la calle no tenemos. Sólo una vez nos dijo que le daban algunas pastillas. Parece ser que sedantes para dormir». La última entrevista, horas antes del fusilamiento, no fue especialmente tensa. «Mi hijo no sabía que lo iban a fusilar, aunque probablemente lo sospechaba porque al salir nos hizo un comentario diciendo que estaba preparado para cualquier cosa», dice Elia. Luego sabrían que Eduardo pasó sus últimas horas de vida escribiendo una carta de clemencia a Castro. A Elia le duele que no le hayan entregado el cadáver. «No sabemos dónde ni cómo está enterrado Eduardo. Nos gustaría darle una sepultura digna pero nos han dicho que quizá en un año o dos nos entreguen los restos, que dependerá de nuestra conducta». Ahora, los Díaz Betancourt tiene asignados cuatro agentes, encargados de orientarles, buscarles trabajo y hacerles regalos. «Nos aconsejaron -dice Celio- que no hagamos comentarios con los vecinos y que no hablemos con periodistas, pero no acabo de creerme que vayan a cumplir sus promesas y me encuentren una buena colocación».

Celio recuerda que su hermano salió de Cuba el pasado abril. «Se fue sin despedirse. Parece que se llevó en su barca a 29 personas. Nos escribió y envió fotos desde Miami. El estaba allí muy contento y no tenía intención de regresar, sino de llevarse a su esposa e hijos. No entendemos qué ocurrió». Celio admite que su hermano tuvo algunos problemas con la justicia pero que «nunca le metieron en la cárcel. Una vez le multaron porque tenía en su casa 15.000 pesos procedentes de la compraventa de plata y oro. Se dedicaba mucho a los metales preciosos, también vendía langostas a los turistas. A mi hermano, lo que le gustaba era vivir bien y tener de todo en casa, pero no era un hombre violento, ni un anticastrista visceral, ni mucho menos un espía, como dicen algunas radios de Miami». Eduardo, el hijo del fusilado, admite estar muy confundido. 

«Escribí a Castro pidiéndole que no matara a mi padre, pero mi abuela me dijo que la carta no iba a llegar a su destino. Pienso que han sido muy severos, no mató a nadie y en muchas ocasiones, gente que ha desembarcado como él, fue condenada a 10 ó 15 años. Creo que como las cosas están tan mal y en la base naval de Tarará asesinaron a los tres policías, lo utilizaron nava dar un castigo ejemplar. Pero bueno, mi padre está muerto y tenemos que pensar en el futuro. Lo que hace falta es que la Seguridad cumpla con sus promesas. ¡A ver si nos traen un televisor en color que se vea bien!».

05 octubre 2017

Echan a los gitanos de un pueblo

Unos desconocidos incendiaron durante la madrugada de ayer la puerta de la vivienda de la familia gitana González López en la localidad de Aitona, en Lleida, sin que se produjeran heridos ni daños materiales de consideración. El presidente de la Asociación Cultural Gitana de Aitona, Benjamín Carbonell, presentó una denuncia en nombre del cabeza de familia afectada por la agresión, Jesús González López. Según esta denuncia, unos desconocidos intentaron incendiar la vivienda de los González López, hacia las 2,30 horas de la madrugada del martes, mientras sus inquilinos dormían. El incendio fue provocado en la puerta de entrada a la casa que fue rociada con gasolina. La familia González López reaccionó a tiempo y despertó ante los ruidos que no pudieron evitar los agresores, de manera que la puerta de madera no prendió el fuego por completo y pudo apagarse antes de que se expandiera hacia el interior de la vivienda. 


El colectivo gitano de Aitona se mostró ayer preocupado ante los hechos que, sin ser graves, recrudecen los conflictos violentos que se produjeron durante el pasado verano cuando varias familias se opusieron a que niños gitanos se matricularan en el colegio público de esta localidad. Precisamente la familia González López participó activamente en este conflicto. Durante el mes de diciembre los González López marcharon del pueblo porque se sentían amenazados por algunos vecinos, pero unos días después regresaron ante las garantías que les ofreció el ayuntamiento. Jesús González dijo ayer que tiene miedo y añadió que tal vez vuelva a marchar del pueblo. El portavoz de la Asociación Gitana de Lérida, Ignasi Alveró, dijo que ya a mediados de este mes presentó una denuncia por recibir amenazas telefónicas. Según Alveró los autores de estas amenazas y agresiones pueden proceder de tres familias de Aitona «de las que ya tenemos nombres y datos». 

Por último, el alcalde de Aitona, José Luis Prim lamentó ayer los hechos y mostró sus dudas de que estos hechos sean autoría de vecinos de esta localidad. La familia González López, integrada por 10 miembros, regresó a Aitona hace unos quince días, después de que en diciembre decidiera abandonar su casa ante las supuestas amenazas y presiones que recibió por parte de algunos vecinos, que anteriormente habían boicoteado la asistencia de sus hijos a la escuela pública de la localidad. La Asociación de Padres de Alumnos del citado colegio decidió no enviar a sus hijos al centro como medida de presión para que los niños gitanos fueran distribuidos entre esta escuela y el colegio privado Pere Palau, aunque finalmente aceptaron que todos acudieran al centro. público. Ante la supuestas amenazas y presiones de los vecinos, las dos familias gitanas abandonaron Aitona el pasado mes de diciembre, aunque la familia González López decidió regresar a su domicilio poco después de las fiestas de Navidad, tras las gestiones realizadas por la Asociación Cultural Gitana de Lleida. También en Cataluña, El Ayuntamiento de Viladecans, de la provincia de Barcelona, inició ayer el proceso para cerrar ocho pensiones ilegales que albergan entre 700 u 800 magrebíes, según difundieron fuentes municipales. 

El Ayuntamiento fue a precintar esta mañana la primera de las ocho pensiones, situada en la calle Prat de Viladecans y regentada por María Cinta Mora Valls, informa Europa Press. En esta pensión vivían entre 35 a 42 magrebíes con un sólo aseo, según indicaron fuentes de la corporación municipal de esta localidad barcelonesa.

02 octubre 2017

Empresas constructoras que hacen mal los hoteles

La empresa constructora ASCAN, responsable de la remodelación del Hotel Bahía de Santander, que se derrumbó el lunes, ha reconocido que sabía doce días antes del siniestro que las estructuras del inmueble se encontraban en muy mal estado y que había un serio peligro. Ayer continuaba la búsqueda de dos trabajadores que permanecían entre los escombros. El peligro de que el edificio entero se venga abajo dificulta las tareas de rescate. Los perros que han rastreado la zona han marcado la cuarta planta como el lugar en que pueden encontrarse los dos operarios. La mayor parte de los trabajadores del sector de la construcción en Cantabria pararon ayer durante una hora. UGT y CCOO, que convocaron el paro, afirmaron ayer que ha sido una medida inmediata, pero no descartan convocar más adelante un paro de 24 horas para protestar por la falta de seguridad en el sector. La sociedad propietaria del edificio, Ucisa, también conocía el estado deficiente de la estructura del hotel. Su propietario, Armando Alvarez, afirmó que el inmueble podía haberse venido abajo en el mes de agosto, cuando aún estaba abierto y con plena ocupación. 


No obstante, ASCAN afirma que se tomaron las medidas pertinentes para evitar accidentes, en tanto se reforzaban las estructuras. El arquitecto jefe del Ayuntamiento de Santander, Ramiro Amorrortu, confirmó ayer que la hipótesis más barajada sobre las causas del siniestro se refiere a la fragilidad de la estructura. Según explicó, se ha detectado que las uniones entre vigas y pilares eran deficientes. La constructora y los propietarios del edificio se enteraron de su peligrosidad tras encargar un estudio del hormigón a la empresa Incinsa, tal y como había recomendado el ingeniero, experto en estructuras, José Manuel García Moncó. Este técnico, contratado por Ucisa, ha reconocido que el edificio se pudo derrumbar por un «mazazo» dado por un obrero en un lugar inadecuado, ya que el hormigón era de muy mala calidad. Los constructores afirman que únicamente se estaban realizando trabajos menores, precisamente por la fragilidad de la estructura, aunque sí habían derribado «algún tabique importante». La culpa, según la constructora y el propietario del hotel, es de los arquitectos y aparejadores que firmaron el proyecto. 

El alcalde de Santander, Manuel Huerta, manifestó que el Ayuntamiento no tiene ninguna responsabilidad, ya que había recibido toda la documentación requerida. En diciembre de 1989, se presentó el proyecto de obra, visado por el Colegio de Arquitectos. En enero del año siguiente la solicitud de licencia. El permiso de obra se concedió en febrero del 91. En diciembre de 1990 se había recibido también un estudio de seguridad avalado por el Colegio de Aparejadores. El alcalde no quiso entrar ni en las causas ni en las posibles responsabilidades, argumentando que lo principal era el rescate de los dos trabajadores que permanecen desaparecidos y llevarlo a cabo con las máximas condiciones de seguridad. 

Desde que se produjo el derrumbe del hotel, a las siete de la mañana del lunes, los equipos de rescate han trabajado día y noche. Ayer todavía no se había encontrado a Julio Serrano Alonso, de 24 años, ni a Gonzalo Montalvo Fernández, de 59. Desde un principio se ha apuntado la posibilidad de que los dos trabajadores se encuentren en la cuarta planta, lugar señalado por los perros adiestrados. En el primer día de labores de rescate se encontraron tres cadáveres: Rafael Santiago Martín (26 años), Jesús Alvarez Alonso (56) y Angel Haya Villegas (27). Este último fue rescatado a las 24,45 horas de ayer, tras estar localizado durante varias horas. De los trabajadores que resultaron heridos, Manuel Casado Navarro (20 años), Albino Pérez Valera (22) y Carlos Valiño Torres (29) continuaban ayer en estado grave. Otros tres trabajadores permanecían ingresados en Valdecilla con pronóstico reservado. Los familiares de los dos trabajadores desaparecidos seguían de cerca las labores de rescate. Además de las investigaciones que realizará la Delegación del Gobierno y el Ayuntamiento, el titular del Juzgado de Instrucción n° 10 de Santander, José Luis López del Moral, ha abierto diligencias penales para esclarecer las causas del derrumbe del edificio así como los posibles responsables.

29 septiembre 2017

Hoteles hechos con demasiada arena

El hormigón utilizado para la construcción del Hotel Bahía contenía gran cantidad de arena. La mayoría de los materiales de construcción utilizados en la postguerra española eran de una calidad similar. El arquitecto jefe del Ayuntamiento de Santander, Amorrortu, comentó: «De todos los años que llevo como arquitecto municipal, lo que me extraña es que no se caigan más edificios». Al hacerse pública la mala calidad de las construcciones de esa época, la alarma ha cundido en la capital cántabra, puesto que muchas de las edificaciones de la ciudad datan de los años 40 y 50, al haberse destruido gran parte de la urbe por el incendio de 1941. 


El arquitecto municipal reconocía la imposibilidad de inspeccionar todos los edificios. El peligro de que lo que queda en pie del Hotel Bahía se venga abajo dificulta las tareas de rescate. 

El lunes, pasadas las cuatro de la tarde, se dio orden de desalojar el edificio, precisamente por este riesgo. Desde ese momento, los bomberos realizaban la búsqueda y la retirada de escombros en los pisos altos desde un contenedor colgado de una grúa. El alcalde de Santander agradeció ayer a los ayuntamientos españoles la ayuda prestada. Dada la alta experiencia en estos casos, el Ayuntamiento de Madrid envió a Santander a Fernando Macías, jefe de Edificación del consistorio madrileño, para hacerse cargo de la dirección de las operaciones de desescombro y rescate de los dos trabajadores desaparecidos. Junto a él llegaron otros técnicos madrileños especialistas en la revisión de edificios que amenazan ruina. Estos expertos son los encargados de revisar los inmuebles tras explosiones, bien de gas o por atentados terroristas. 

Ante la lentitud que suponía el trabajo de los bomberos colgados en el container, Fernando Macías decidió la utilización de la tecnología más avanzada. Desde ayer, se usa una lanzadora térmica para cortar las vigas que estorban en las tareas de rescate. Asimismo, se utiliza un «pulpo» para extraer los escombros. Ayer también se continuó utilizando perros rastreadores para localizar a los desaparecidos. A los procedentes de Bilbao, se sumaron ayer otros de Madrid, que llegaron en un helicóptero de la Policía por la mañana.